¿QUIÉNES SOMOS?

El blog "En los zapatos de mi hij@ adolescente" ha sido elaborado con la misión de ayudar a padres y madres de adolescentes a comprender mejor a sus hijos/as: los cambios que están viviendo, sus nuevas relaciones, a qué dedican su tiempo de ocio...
El equipo profesional que gestiona esta plataforma está compuesto por dos profesionales de la psicología, un profesional de trabajo social, y un profesional de educación social.

sábado, 8 de junio de 2013

Huellas para comprender: Afectividad y relaciones de pareja

Al igual que vemos cambios en nuestros hijos/as adolescentes tanto cognitivos, físicos como comportamentales en muchos campos, en las relaciones de pareja no iba a ser diferente. Debemos tratar de comprender esos cambios que se están produciendo en nuestros hijos/as, los cuales le están ayudando a madurar y convertirse en un adulto/a.
Como ya hemos visto, las relaciones entre iguales cobran mayor importancia en la etapa de la adolescencia, siendo una influencia alta el grupo de iguales para todos ellos. Esto no quiere decir que nosotros como padres y madres perdamos todo poder de influencia en ellos, pero sí podemos pasar a un segundo plano en algunos aspectos como en el área del tiempo de ocio, moda… Al igual que las relaciones de iguales ocupan un lugar de preferencia en su vida, es normal que sus primeras relaciones de pareja también lo hagan.
Es en la etapa de la adolescencia donde comienzan a sentirse atraídos/as por el sexo opuesto y tienen la necesidad de experimentar durante los años de adolescencia. Tener un acercamiento temprano a la sexualidad, puede conllevar ciertos beneficios. Diversos estudios muestran como el desarrollo psicológico y emocional posterior a la adolescencia es mejor en los adolescentes que ha contado con experiencias y acercamientos sexuales en tempranas edades de la adolescencia. Esto es, los adolescentes que cuentan con experiencias sexuales a temprana edad, muestran un mejor desarrollo psicológico y emocional en su adultez.
Es conveniente que seamos capaces de afrontar estas situaciones tratando de mostrar empatía con nuestros hijos/as, y abriendo el camino al diálogo para ser capaces de aconsejar adecuadamente. La educación sexual es necesaria en todas las etapas de la vida. Pensemos que nuestros hijos/as no sólo están pasando por una serie de cambios desconcertantes para ellos, sino que además deben ser capaces de aceptarlos y conocerlos, y todo ello con nuestra ayuda les puede resultar mucho más fácil.

La pregunta que a muchos padres y madres nos viene a la cabeza es ¿cómo lo hago? Es verdad que muchos adolescentes no suelen “sacar el tema”. Por ello, es importante contarles lo que pensamos que necesitan saber, aunque no lo pregunten. Igual que les hablamos de otros muchos temas sin que pregunten por ellos, porque creemos que son cosas de interés que deben saber.
La educación sexual comprende muchas cosas: hablar sobre las relaciones de pareja, cómo debe ser el trato entre dos personas que se quieren, nuestra idea del amor, la expresión de afectos, la expresión de enfados y desacuerdos; hablar sobre las relaciones humanas, el respeto, las emociones; hablar sobre los cuerpos, sus cambios con el tiempo, las características de los cuerpos de mujer y de hombre, la belleza que tienen todos los cuerpos y el valor de su diversidad; hablar sobre la sensibilidad de la piel, y que la sexualidad está repartida por toda su superficie, no sólo está en los genitales.
También es educación sexual contribuir a que nuestro hijo se sienta querido y por tanto aprenda a quererse, promoviendo su autoestima y su autoconocimiento emocional.
Es frecuente que los adolescentes teman que sus padres “le den la brasa” cuando hablan de estos temas, o los traten como a niños pequeños que no saben nada. Podemos, por ello, generar cierta complicidad: no hablarles como si no supieran nada y nosotros fuésemos a descubrirles todo (por ejemplo, podemos comenzar diciendo: “Esto seguramente ya lo sabrás tú…”, aunque pensemos que no lo saben). También es cierto que algunas cosas ya las sabrán, y por ello, conviene reconocérselas. Si hacemos algún comentario u ofrecemos alguna explicación, es conveniente evitar posteriores “interrogatorios” (“¿y tú qué piensas?” “¿has hecho algo ya?” “¿tienes novio/a?” “¿sales con alguien?” “¿qué hacen los/as chicos/as de tu clase?”…). Los adolescentes y las adolescentes a veces no hablan con las madres o padres porque temen que después de una explicación sobre sexualidad, vendrán muchas preguntas sobre su vida, experiencias u opiniones. Y en muchos casos, evitan por ello las charlas familiares sobre el tema. Durante esta edad se desarrolla mucho pudor. Pudor por el cuerpo pero también por las ideas. Es un pudor pasajero, pero hay que respetarlo, y por ello, no tratar de “forzar confidencias”. En esta edad, es más importante que aprendan a escucharnos a que nos cuenten.
Es importante hablarles sobre la igualdad de género referidas a las relaciones de pareja en este caso, la educación en igualdad es igual de relevante que una buena educación en sexualidad para nuestros hijos/as. Para ello, incluimos una guía de prevención de violencia de género dirigida a adolescentes que se pueden descargar en este blog, y que les puede facilitar mucho el trabajo.
En el caso de que nos pregunten y no sepamos responder, podemos decir “no lo sé”. Lo importante es que vean la voluntad de atenderlos. También se puede aplazar una respuesta, y atenderla más adelante. Igualmente, lo importante es que vean que “pueden contar con nosotros”. Otra posibilidad es legitimar lo que suelen sentir a esa edad contando que nosotros a esa edad también teníamos dudas, o miedos, o vergüenzas. Sería una buena idea, por tanto, fomentar, en la medida de lo posible, la comunicación y el diálogo en casa. Como también fomentar el espíritu crítico con respecto a la que ven y oyen (“algunas cosas serán verdad o positivas para vuestra vida de pareja/sexual y otras no, no hay que creerse todo lo que sale por televisión o Internet, sino que hay que mirarlo como se miran otros programas: asumiendo que algunas cosas no serán ciertas”). Si cuesta sacar el tema, se puede comprar algún libro de educación sexual apropiado para su edad y regalárselo.
El objetivo final es que sepan que estamos ahí, abrir la puerta para el diálogo para lograr aportarles una buena educación sexual a nuestros hijos/as adolescentes; y ante todo que seamos capaces de reconocer los deseos que nuestros hijos comienzan a tener debido a su edad. Un adolescente ya no es un niño/a, así que no los tratemos por igual.

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